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El objetivo de este artículo es el de demostrar que las premisas en las que se fundamente esta pseudociencia, son erróneas. La astrología hoy día consiste en aplicar la influencia de los astros en las personas, o bien pronosticando el futuro del individuo, o describiendo las características del mismo, y especificamos hoy día porque antes del Renacimiento se empleaban los vacablos astrología y astronomía indiferentemente, momento a partir del que ambos términos, antes hermanados, acabaron representando diferentes conceptos, además en gran medida irreconciliables. Y puesto que la palabra astrología significa “estudio de los astros” (-logia, viene del griego y significa estudio, conocimiento…), una no puede más que preguntarse si quizás lo más adecuado y apropiado no sería empezar por cambiarle el nombre por el de “astromancia” (mancia, -manteia, que viene del griego y sigifica adivinación).
Como todos sabemos, los signos del zodiaco son doce, que responden a 12 constelaciones. Una constelación no es más que un conjunto de estrellas que, divisadas desde la Tierra, y haciendo un enorme esfuerzo de imaginación, forman figuras que nuestros ancestros vieron, o más bien, querían ver… Estos, preocupados por el futuro, buscaron maneras de adivinarlo. Si nos dedicamos a observar cada noche el cielo, acabaremos viendo figuras a las que podremos darle un nombre y hacerlas formar parte de nuestro propio repertorio de constelaciones. Esta arbitrariedad se nos demuestra en el hecho de que los astrólogos mayas, chinos y mesopotámicos veían diferentes formas en las constelaciones primitivas. Pero estas constelaciones no son más que un grupo de estrellas, que observadas en dos dimensiones (la forma en que lo vemos, la conocida “bóveda celeste”) y no en tres, como se encuentra el Universo, nos representan figuras, cuyos puntos se encuentran, de hecho, en la mayoróa de los casos, a años luz de distancia, es decir, no forman parte más que de un dibujo que además ha sido invariable desde hace unos 2000 años, cuando, entre otras cosas que explicaremos, científicamente está probado que el Universo no es inmutable, sino que cambia constantemente.
Partiendo de esta base, vamos a destripar dos realidades que desprestigian todo fundamento en el que la astrología se basa, y con algunos vídeos de youtube, trataremos de hacerlo más fácil.
En primer lugar, y como ya hemos dicho, los signos del zodiaco para los astrólogos son doce, doce constelaciones que representan cada una a un diferente animal, cuyas características, supuestamente, van a describir a quien nazca bajo ese signo (es decir, los rasgos del animal al que representa la constelación en la que el sol ha entrado cuando naces). Pues bien, para empezar, no son doce sino catorce las constelaciones existentes (aunque realmente existen más de 80, pero de menor importancia), tendríamos que añadir a Ofiuco (la más importante de los dos. Añadiremos algunos videos de youtube para los más curiosos en el tema), y a Cetus (también conocida como La Ballena), de tal manera que el calendario actual quedaria modificado, cambiando para muchas personas el signo que, ficticiamente, les representa. Así, el calendario quedaría de esta forma:
ARIES: 18 de abril a 13 de mayo.
TAURO: 13 de mayo a 20 de junio.
GÉMINIS: 20 de junio a 19 de julio.
CÁNCER: 19 de julio a 9 de agosto.
LEO: 9 de agosto a 15 de septiembre.
VIRGO: 15 de septiembre a 30 de octubre.
LIBRA: 30 de octubre a 22 de noviembre.
ESCORPIÓN: 22 de noviembre a 29 de noviembre.
OFIUCO: 29 de noviembre a 15 de diciembre.
SAGITARIO: 15 de diciembre a 19 de enero.
CAPRICORNIO: 19 de enero a 16 de febrero.
ACUARIO: 16 de febrero a 11 de marzo.
PISCIS: 11 de marzo a 27 de marzo.
CETUS: 27 de marzo (a eso de las 2 de la tarde) a 28 de marzo (a las 2 de la mañana).
NADA: 28 de marzo a 18 de abril.
Podemos verlo mejor en algunos videos de youtube.
En segundo lugar, los astrólogos no tienen en cuenta el movimiento de precesión de la Tierra (sería algo así como el movimiento de una peonza). Las consecuencias de esto son trascendentales, pues los polos nunca apuntan al mismo punto. Lo podemos apreciar en uno de los videos de youtube que hemos añadido.
Viéndolo así, parece un poco difícil creer que este dibujo cósmico pueda describirnos, y más aun pronosticar nuestro futuro.
meyre.





















AstrologÃa para principiantes
Si siempre te has preguntado qué es la astrologÃa, cómo funciona, por qué y para qué sirve, y si es cuestión de fe, ciencia o superstición, este es tu lugar en el cyberespacio. Este blog está dedicado a divulgar, con un lenguaje sencillo, paso a paso, el conocimiento que le permite a cualquier persona conocerse a sà misma utilizando la astrologÃa.
astrologiaparaprincipiantes.blogspot.com
De este tema hay mucho, demasiado, que comentar. Lo primero, y visto el comentario anterior, es que, digas lo que digas, demuestres lo que demuestres, ningún nigromante aceptará lo que has dicho. Lo segundo es que pretenderán que seas tú la que demuestre que lo que ellos dicen no funciona, cuando una regla básica de la racionalidad dice que el que pone encima de la mesa una aseveración extraordinaria es el que tiene demostrar que funciona y es real.
Cualquier astrólogo te dirá lo contrario, que es la comunidad cientÃfica la que tiene que demostrar que no funcionan sus planteamientos. Es una falacia, como tantas otras. Si hablamos de temas de fe, como éste, de creencias de cualquier individuo, que son indemostrables, por la misma regla de tres es indemostrable lo contrario. Se pueden dar cientos de casos en los que no funciona, se pueden dar estudios estadÃsticos en los que se llega a la conclusión de que las predicciones astrológicas no se alejan de las predicciones aleatorias (realizadas, por cierto). Da igual. Siempre habrá gente que tenga “fe”. Es lo mismo que demostrar que dios existe o que no. Sólo lo aceptan (su existencia) los que ya creen. Véase las cinco vÃas de Sto Tomás de Aquino.
Llegados a este punto, en el que no puedes convencer a aquellos que no quieren creer, en el que la irracionalidad está muy por encima de cualquier planteamiento racional, sólo queda explicar que, desde un punto de vista psicológico, el personal tiene ciertas tendencias, de las cuales se aprovechan los engañadores pseudocientÃficos y falaces.
La primera es la tendencia a creer en descripciones positivas y halagadoras hacia nuestra persona. Si lees un horóscopo, y me da igual que sea de un periódico o una carta astral, en la que te dicen que eres cojonudo, te lo crees. ¿Cómo no va a ser as�
La segunda es la tendencia a ver en predicciones lo que tiene que ver con nosotros, y olvidar lo que no. En este sentido, las predicciones astrológicas suelen recoger valores opuestos: Eres valiente, aunque a veces te puede la cobardÃa. No tan claramente dicho con aquÃ, evidentemente. Pero consiguen que te identifiques con una o ambas situaciones. ¿Quién no es una cosa o la otra en algún momento determinado?
La tercera es el efecto Forer, que seguro que conoces, que es la tendencia a considerar objetivas y verÃdicas descripciones generales, que sirven para cualquiera, como si hubieran sido hechas especÃficamente para nosotros.
La astrologÃa, y todas las pseudociencias, se aprovechan de estas tendencias y de la credulidad de la gente. Si confÃas en alguien, le crees aunque te engañe; si no te fÃas, no le crees aunque te diga la verdad.
Muy instructivo tu comentario “Untiocualquiera”.
Es natural el efecto que estas “valoraciones” de la personalidad e incluso las “predicciones” de tu futuro, que ofrecen estas pseudociencias, generan en nosotros. Normalmente carecemos de información para contrastarlo, y a todo a quien le inquiete su futuro le resulta una “golosina” difÃcil de ignorar. Simplemente dices “y porqué no?”, sin embargo, si estudias en profundidad, y no tanto, las premisas y argumentaciones de la astrologÃa, es inevitable cerrar la puerta a toda fe que ésta pueda despertar.
Me parece especialmente interesante la mención a el Efecto Forer que has hecho. QuerÃa haberlo incluido, sin embargo olvidé hacerlo, pero esta es una buena ocasión para ello
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El Efecto Forer recibe su nombre del psicólogo y profesor en la Universidad de California, Bertram R. Forer, que en 1948 realizó un interesante experimento con sus estudiantes. El ensayo consistió en repartir entre sus alumnos un test de personalidad. Después entregó a cada uno de ellos el resultado de la prueba y les pidió que puntuasen del 0 al 5 la valoración que le daban al resultado del test. El promedio de la valoración de la clase fue de 4,26. ParecÃa claro que su “veracidad” en cuanto a su capacidad como aparente “astrólogo” era incuestionable, si no fuese por el hecho de que, en realidad, habÃa repartido el mismo texto a cada uno de sus estudiantes, los resultados eran exactamente los mismos. El texto es el siguiente:
“Tienes la necesidad de gustarle a otras personas y de que te admiren, y con todo tiendes a criticarte. Aunque tienes algunas debilidades de personalidad generalmente eres capaz de compensarlas. Tienes una considerable capacidad que no has usado en tu beneficio. Disciplinado y autocontrolado en el exterior, tiendes a ser aprensivo e inseguro interiormente. A veces tienes serias dudas en si hiciste lo correcto o tomaste la decisión acertada. Te consideras un pensador independiente, y no aceptas las afirmaciones de otros sin pruebas satisfactorias. Pero has encontrado desaconsejable ser demasiado franco en darte a conocer a otros. A veces eres extrovertido, afable, y sociable, mientras que otras veces eres introvertido, cauto, y reservado. Algunas de tus aspiraciones tienden a ser más bien irreales.”
Asà demostró que con valoraciones genéricas el porcentaje de aciertos en cuanto a cuestiones de esta Ãndole es alto, y es más aceptado cuando el análisis expone más cosas positivas que negativas.
El test se ha seguido realizando por todo el mundo hasta la actualidad y las puntuaciones no bajan del 4,2.